5 de febrero de 2009

¿Copa o vaso? (4)




Si Luciano Pavarotti pudiese cantar una vez más allá donde se encuentre, transformaría cualquier vino común en el más exquisito Reserva Especial. Y si además, tuviese como Copa de Bohemia donde servirlo a Zubin Mehta degustaríamos un resultado sencillamente “divino”, similar al siguiente momento terrenal con la música del Ave María de Schubert.




Pero también es obvio que tomar chupitos de melocotón antes de cantar en público no estimula el espíritu interpretativo ni conduce a la mejora del engranaje de las cuerdas vocales. En el siguiente documento audiovisual, el órgano inicia su introducción basándose en los consejos de Otto Klemperer en su libro “Gregorianus Lenterrimus” lo cual conduce a la cantante a perder la orientación y el oxígeno tras el sexto compás. Varias criaturas inocentes que presencian casualmente el acto irrumpen a llorar en varias ocasiones -prueba fehaciente de su desesperación- mientras una anónima mano amiga, a la izquierda de la escena, trata angustiosa de encontrar el diapasón salvador o una botella de agua del tiempo para pasar el mal trago.



Finalmente escuchamos la misma obra mediante el siguiente arreglo para violín grave, cinta magnética y toalla de baño donde la fórmula rítmica inicial se desarrolla en la segunda mitad de la ejecución a la par que el intérprete apuesta por un falsete arriesgado con intención de restar protagonismo a los mecánicos arpegios del magnetófono.

2 comentarios:

  1. Eres un crack Luis.
    Cuando escucharemos un concierto para cisterna y orquesta

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  2. Sigo tu blog desde Argentina y mi mujer y yo jamás nos habíamos reido tanto, es buenísimo!!! Gracias por estos momentos don Luis

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